Estudio en ratones muestra que el síndrome metabólico puede heredarse hasta la tercera generación.

Estudio en ratones muestra que el síndrome metabólico puede heredarse hasta la tercera generación.

Es bien sabido que la obesidad materna afecta el estado de salud de los hijos, aunque el mecanismo responsable aún no se ha definido. Una posible explicación se encuentra en las modificaciones a nivel celular que sufren las madres y que pueden transmitirse al feto durante la concepción.

Un estudio conducido por Saben et al. y publicado en la revista Cell Reports en 2016 mostró que en ratones con síndrome metabólico, inducido por una dieta alta en grasa saturada y azúcar, tenían hijos con resistencia periférica a la insulina, el cual es un enorme factor de riesgo para el desarrollo de síndrome metabólico ya que implica alteraciones en el metabolismo de la grasa y azúcar. La alteración se mantuvo tanto en la segunda como en la tercera generación (los hijos de los hijos).

La explicación a esta alteración se encuentra en que las madres con síndrome metabólico heredaban una falla en las mitocondrias de las células musculares. Las mitocondrias son el motor de la célula, son las responsables de proporcionarle a la célula la energía que necesita para realizar sus funciones diarias.

Este daño a la mitocondria persiste en la microbiota intestinal de las madres y futuras madres (hasta la tercera generación) y que se traspasa al recién nacido a través del parto y por tanto incrementa el riesgo de las futuras generaciones de desarrollar síndrome metabólico, diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares.

Fuente: Cell Reports Volume 16, Issue 1, p1–8, 28 June 2016.